2.1

Priorizar la señal,
no el ruido

La visibilidad de un elemento se basa en su saliencia visual: el usuario percibe primero aquello que destaca por contraste, tamaño o ubicación.

Además, si algo destaca visualmente, es más fácil que lo recordemos mejor (efecto Von Restorff).

La visibilidad se complementa con la accesibilidad. Según la Ley de Fitts, el tiempo para adquirir un objetivo es en función de la distancia y el tamaño de este. Es decir, cuanto más visible y accesible es un elemento, más fácil resulta interactuar con él.

También se debe tener en cuenta que el recorrido visual no es aleatorio: los usuarios comienzan explorando la interfaz en áreas predecibles (como la parte superior izquierda) siguiendo patrones de escaneo como el F-pattern o Z-pattern (princ. del recorrido visual o primera mirada).

Nivel 01 –Señal

Información crítica (alarmas, KPIs esenciales) con alto contraste y gran tamaño en zonas de máxima visibilidad.

Nivel 02 – CONTEXTO

Datos (unidades, tendencias o modos de operación) que ayudan a interpretar la señal, con contraste medio y presentación clara.

Nivel 03 – SOPORTE

Detalles secundarios (notas, definiciones, metadatos…) con bajo contraste y presencia discreta, accesibles sin interferir con lo principal

Ejemplo

La interfaz organiza la información según su relevancia: la SEÑAL ocupa la parte superior izquierda y destaca con gran tamaño y alto contraste para captar la atención de inmediato. El CONTEXTO se muestra a la derecha mediante tendencias y métricas que permiten interpretar rápidamente el estado del proceso sin distraer del indicador principal. La información de SOPORTE se sitúa en la parte inferior, siempre accesible pero discreta, manteniendo visible el control de cada máquina. Esta jerarquía visual mejora la localización rápida de lo crítico y agiliza la acción del operador.